Los textos que se reúnen en este libro cumplen varios cometidos:

a) Completar la publicación de la obra narrativa de Rodolfo Walsh, que se integra además con sus tres grandes textos de denuncia, sus dos piezas teatrales, los dos volúmenes centrales de cuentos y el inicial Variaciones en rojo
b) Publicar dos textos recobrados: Zugzwang (que firmó Daniel Hernández), publicado en Vea y Lea en 1957, y Un oscuro día de justicia, publicado en Adán en 1967.
c) Gozar una vez más de la prosa de un escritor sin muchos parangones en la literatura argen-tina contemporánea.

En un internado de irlandeses el alumno Collins es humillado por el celador Gielty. Collins pide ayuda a su tío Malcom, quien enfrenta al celador y lo deja jadeante en el suelo. Pero la pelea no había terminado: cuando esta cosa tremenda sucedió, el corazón del pueblo empezó a ar-der en una ancha, arrasadora, omnipotente conflagración que sacudió toda la hilera de venta-nas hamacándola de parte a parte, el amigo abrazando al enemigo, la autoridad festejando al hombre común, el individuo fundiéndose en sentimiento general mientras Collins era besado y el Gato refractario se retiraba a una segunda línea desde donde aún podía ver sin perjuicio de escapar.
Malcom, Malcom, se sintió confrontado con esta demostración, qué otra cosa podía hacer, qué habría hecho cualquiera sino abrir los brazos para recibirla y guardarla hasta su vieja y gloriosa edad, saludando a la derecha, y saludando a la izquierda y saludando especialmente al centro, donde vos estabas, mi querido sobrino Collins, por quien vine de tan lejos. Y esto refutaba aca-so para siempre la pregunta que semanas más tarde formularía Geraghty: ¿qué necesidad
tenía de saludar?